"(...) La relevancia de esta norma viene dada por el cambio sustantivo que introduce respecto de la idea de familia en Chile.
Esta norma reconoce explícitamente la diversidad familiar, es decir, las distintas formas de configuración familiar existentes en el país. (...)"
Evaluada por:
Artículo 10
El Estado reconoce y protege a las familias en sus diversas formas, expresiones y modos de vida, sin restringirlas a vínculos exclusivamente filiativos o consanguíneos, y les garantiza una vida digna.
La relevancia de esta norma viene dada por el cambio sustantivo que introduce respecto de la idea de familia en Chile.
Esta norma reconoce explícitamente la diversidad familiar, es decir, las distintas formas de configuración familiar existentes en el país. En un nivel más concreto (cómo incide en la realidad de la vida de las personas en Chile) se trata de un cambio significativo si se considera, por ejemplo, que múltiples prestaciones estatales dependen de la categoría de familia.
La Constitución vigente no reconoce la diversidad familiar y sitúa a la familia, en singular, como núcleo fundamental de la sociedad. Este tipo de regulación ha dado pie a interpretaciones que favorecen sólo a la familia tradicional heterosexual (sentencias del Tribunal Constitucional lo han señalado explícitamente). A diferencia de ella, la Nueva Constitución reconoce los estándares de diversidad familiar de Derechos Humanos, así como los estándares en igualdad y no discriminación y derechos de niños, niñas y adolescentes.
Sobre diversidad familiar, Ecuador reconoce a “la familia en sus diversos tipos” (art. 67). Otros países han incorporado la diversidad familiar por vía jurisprudencial. En cuando al deber de protección de la familia por el Estado, es una norma muy extendida a nivel comparado. Como ejemplo, el texto de Portugal señala que la familia “tiene derecho a la protección por la sociedad y por el Estado y a la efectividad de todas las condiciones que permitan la realización personal de sus miembros”.
Se trata de una demanda de la mayor relevancia para amplios sectores de la sociedad civil organizada. Sobre todo, de la comunidad LGBTIQ+ y múltiples organizaciones trabajando por los derechos de la niñez. La demanda por la diversidad familiar estuvo presente además en distintas audiencias públicas (por ejemplo, la intervención de Fundación Iguales o la de la organización Todo Mejora).
Se ha dicho que la Nueva Constitución atentaría contra la familia. Es todo lo contrario. La propuesta constitucional recoge la importancia de la familia y permite reconocer todas las configuraciones familiares que existen en el país, dándoles protección.
Quizás, el mito de que la Nueva Constitución afectaría a la familia puede provenir de quienes quieren defender la familia tradicional, matrimonial y heterosexual, pero eso es desconocer que todas las formas de familia son igualmente importantes.
Esta norma será un reflejo mucho más real de lo que es Chile y cómo están configuradas las relaciones familiares en el país. Chile, después de la aprobación de esta norma, podrá superar una serie de tensiones que se daban entre sus dinámicas sociales y un conjunto de normas que no daban cuenta realmente de dichas dinámicas. En 30 años más, sería de esperar que muchas discriminaciones en base a la idea de familia, hayan formado parte de un pasado lejano.
El artículo reconoce las labores de cuidado presentes dentro de las familias y genera un deber: que dichas labores no representen una desventaja para quienes los ejercen.
En cualquier país, el desarrollo depende de la existencia de labores de cuidado. Abordar esta realidad es una forma de apostar por un desarrollo donde todas las labores fundamentales que desarrollan las familias sean reconocidas y protegidas.
La norma entrega una mejor base para prevenir y erradicar la discriminación en el plano familiar (ya sea por el origen familiar, por su configuración, por orientación sexual/identidad de género). Lo anterior es especialmente relevante para los derechos de niños, niñas y adolescentes (Chile tuvo una larga historia de discriminación legal de niños, niñas y adolescentes según su origen familiar, por ejemplo). También otorga protección a quienes ejercen labores de cuidado en el contexto de relaciones familiares.
La norma se hace cargo de una realidad y siempre es importante para el progreso de un país que los cambios sociales se vean reflejados en su Constitución y leyes, en general. Actualizar la noción de familia también es importante para distintos fines estatales, incluyendo el estudio demográfico y el diseño de políticas sociales.
Se trata de una norma que importa un avance en el reconocimiento en igualdad de todas las formas de familia que existen en Chile. También, como se ha señalado, es un cimiento indispensable para garantizar la igualdad de derechos entre niños, niñas y adolescentes.
"(...) La relevancia de esta norma viene dada por el cambio sustantivo que introduce respecto de la idea de familia en Chile.
Esta norma reconoce explícitamente la diversidad familiar, es decir, las distintas formas de configuración familiar existentes en el país. (...)"
Evaluada por:
Artículo 10
El Estado reconoce y protege a las familias en sus diversas formas, expresiones y modos de vida, sin restringirlas a vínculos exclusivamente filiativos o consanguíneos, y les garantiza una vida digna.
La relevancia de esta norma viene dada por el cambio sustantivo que introduce respecto de la idea de familia en Chile.
Esta norma reconoce explícitamente la diversidad familiar, es decir, las distintas formas de configuración familiar existentes en el país. En un nivel más concreto (cómo incide en la realidad de la vida de las personas en Chile) se trata de un cambio significativo si se considera, por ejemplo, que múltiples prestaciones estatales dependen de la categoría de familia.
La Constitución vigente no reconoce la diversidad familiar y sitúa a la familia, en singular, como núcleo fundamental de la sociedad. Este tipo de regulación ha dado pie a interpretaciones que favorecen sólo a la familia tradicional heterosexual (sentencias del Tribunal Constitucional lo han señalado explícitamente). A diferencia de ella, la Nueva Constitución reconoce los estándares de diversidad familiar de Derechos Humanos, así como los estándares en igualdad y no discriminación y derechos de niños, niñas y adolescentes.
Sobre diversidad familiar, Ecuador reconoce a “la familia en sus diversos tipos” (art. 67). Otros países han incorporado la diversidad familiar por vía jurisprudencial. En cuando al deber de protección de la familia por el Estado, es una norma muy extendida a nivel comparado. Como ejemplo, el texto de Portugal señala que la familia “tiene derecho a la protección por la sociedad y por el Estado y a la efectividad de todas las condiciones que permitan la realización personal de sus miembros”.
Se trata de una demanda de la mayor relevancia para amplios sectores de la sociedad civil organizada. Sobre todo, de la comunidad LGBTIQ+ y múltiples organizaciones trabajando por los derechos de la niñez. La demanda por la diversidad familiar estuvo presente además en distintas audiencias públicas (por ejemplo, la intervención de Fundación Iguales o la de la organización Todo Mejora).
Se ha dicho que la Nueva Constitución atentaría contra la familia. Es todo lo contrario. La propuesta constitucional recoge la importancia de la familia y permite reconocer todas las configuraciones familiares que existen en el país, dándoles protección.
Quizás, el mito de que la Nueva Constitución afectaría a la familia puede provenir de quienes quieren defender la familia tradicional, matrimonial y heterosexual, pero eso es desconocer que todas las formas de familia son igualmente importantes.
Esta norma será un reflejo mucho más real de lo que es Chile y cómo están configuradas las relaciones familiares en el país. Chile, después de la aprobación de esta norma, podrá superar una serie de tensiones que se daban entre sus dinámicas sociales y un conjunto de normas que no daban cuenta realmente de dichas dinámicas. En 30 años más, sería de esperar que muchas discriminaciones en base a la idea de familia, hayan formado parte de un pasado lejano.
El artículo reconoce las labores de cuidado presentes dentro de las familias y genera un deber: que dichas labores no representen una desventaja para quienes los ejercen.
En cualquier país, el desarrollo depende de la existencia de labores de cuidado. Abordar esta realidad es una forma de apostar por un desarrollo donde todas las labores fundamentales que desarrollan las familias sean reconocidas y protegidas.
La norma entrega una mejor base para prevenir y erradicar la discriminación en el plano familiar (ya sea por el origen familiar, por su configuración, por orientación sexual/identidad de género). Lo anterior es especialmente relevante para los derechos de niños, niñas y adolescentes (Chile tuvo una larga historia de discriminación legal de niños, niñas y adolescentes según su origen familiar, por ejemplo). También otorga protección a quienes ejercen labores de cuidado en el contexto de relaciones familiares.
La norma se hace cargo de una realidad y siempre es importante para el progreso de un país que los cambios sociales se vean reflejados en su Constitución y leyes, en general. Actualizar la noción de familia también es importante para distintos fines estatales, incluyendo el estudio demográfico y el diseño de políticas sociales.
Se trata de una norma que importa un avance en el reconocimiento en igualdad de todas las formas de familia que existen en Chile. También, como se ha señalado, es un cimiento indispensable para garantizar la igualdad de derechos entre niños, niñas y adolescentes.